Los agricultores ahora precisan mas agua y un trabajo técnico que valore la incidencia de la sequía

Es lo que ha solicitado la Asociación Palmera de Agricultores y Ganaderos (ASPA), al Consejero de Agricultura del Cabildo Insular de La Palma, D. José Adrián Hernández Montoya, en el transcurso de una reunión celebrada recientemente para evaluar la situación de sequía en La Palma y su incidencia en el sector primario, agricultura y ganadería.

La ausencia de lluvias y la utilización de aguas para el riego procedentes de pozos esta incidiendo en la disminución de los rendimientos y la calidad de las producciones. Especialmente dramática es la situación de los cultivos de secano y sin posibilidad de acceso al agua, como es el caso de la viña, almendros, papas, etc o la ganadería ante la falta de pastos que obliga a los ganaderos a depender exclusivamente de forrajes importados y como no, la apicultura que necesita de la floración, prácticamente inexistente en los últimos años, para la producción de mieles.

En este contexto, además de repasar la actuaciones urgentes a acometer por el Consejo Insular de Aguas de La Palma, se ha pedido al Consejero que su departamento recabe los informes técnicos necesarios para determinar la incidencia de estas circunstancias adversas en cada una de las actividades económicas al objeto de poder ser compensadas con ayudas directas, bonificaciones fiscales u otras, que amortigüen la pérdida de ingresos cada vez más acentuada, evitando así, el abandono de explotaciones.

También se abordó la baja contratación de pólizas de seguro, excepto el cultivo del plátano que cuenta con una póliza colectiva, que cubren daños por adversidades climáticas como golpe de calor o sequía y la necesidad de impulsar esta herramienta que muchos agricultores obvian pero que garantiza los ingresos derivados de las pérdidas sufridas.

Los incendios y sus devastadoras consecuencias también centraron la reunión y se pidió cooperación entre administraciones, principalmente agricultura y medio ambiente, pero también gestión del territorio, para favorecer y facilitar la actividad agrícola y ganadera. Estas se han mostrado como la mejor manera de poner freno al avance sin control del monte y la maleza y cuyos aprovechamientos ordenados, caso del pastoreo, ha servido a lo largo de la historia como mitigadores de los efectos de las llamas que se detienen al alcanzar tierras de labor.

Ir al contenido