La triple condición de armador, trabajador autónomo y único tripulante de la embarcación pesquera artesanal

Este artículo fue publicado en el Revista Palca nº38. Ver revista completa

Hace un año, en el nº 34 de esta revista, nos referimos por primera vez a las embarcaciones pesqueras profesionales censadas en la modalidad de artes menores del caladero nacional de Canarias, así como a las pequeñas unidades de menos de 12 metros de eslora clasificadas a efectos de seguridad marítima como de “pesca local”, que integran mayoritariamente tal segmento de flota.

El motivo de esta atención particular a la pesca artesanal y costera de pequeña escala, mantenida en los últimos números de AGROPALCA, no ha sido otro que la divulgación de la naturaleza de la pesca profesional extractiva como actividad especializada que sustenta su seguridad, viabilidad económica y huella medioambiental en la aptitud del elemento tecnológico singular que la hace materialmente posible: la embarcación pesquera.

Al mencionar la necesaria integración de la seguridad a bordo de las embarcaciones pesqueras, ya advertimos que el índice de incidencia de accidentes mortales de la pesca profesional rebasa la media del total de actividades económicas, superando de largo las cifras de un sector tan señalado en cuanto a la sinistralidad laboral como el de la construcción. Por tanto, puede entenderse que esta realidad debería servir de incentivo para orientar, con el máximo rigor debido al conocimiento técnico del trabajo de los pescadores, las políticas de subvenciones y ayudas a la flota, así como las inversiones en infraestructuras y equipos destinados a su apoyo logístico, ejecutadas por parte de las Administraciones pesqueras y portuarias dentro de  sus respectivos ámbitos competenciales.

En especial, resulta de interés la situación particular de protección en materia preventiva laboral de los pescadores que son trabajadores por cuenta propia, a la vez que únicos tripulantes y armadores de embarcaciones pesqueras artesanales, bajo cualquiera de las siguientes condiciones:

  • Como trabajador por cuenta propia o autónomo incluido en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores de Mar, establecido por la Ley 47/2015, de 21 de octubre, reguladora de la protección social de las personas trabajadoras del sector marítimo-pesquero, único tripulante enrolado en la embarcación pesquera y habitual de la actividad pesquera.
  • Cómo trabajador por cuenta propia o autónomo inclluido en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomo, regulado por el Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social, único tripulante enrolado en la embarcación pesquera, aunque no habitual en la actividad pesquera.
  • Como trabajadores por cuenta propia o autónomos incluidos en cualquiera de los dos Regímenes Especiales mencionados, según corresponda, por ser únicos tripulantes enrolados en una misma embarcación pesquera respecto a la que comparten la condición de armador (p. ej., comuneros de unas comunidades de bienes, o socios de una sociedad civil, que tengan la posesión común de una embarcación pesquera que tripulan directamente sin otro personal ajeno contratado).

Conviene aclarar aquí que son numerosos los pescadores canarios que cumplan alguna de las tres condiciones descritas, puesto que las embarcaciones de pesca artesanal del caladero nacional de Canarias de hasta 9 metros de eslora, así como aquellas otras entre 8 y 12 metros de eslora que cumplan determinadas condiciones de seguridad marítima, pueden estar dotadas de una tripulación mínima de un solo miembro, según lo dispuesto en el Real Decreto 963/2013, de 5 de diciembre, por el que se fijan las tripulaciones mínimas de seguridad de los buques de pesca y auxiliares de pesca y se regula el procedimiento para su asignación.

Aproximándonos a la posible dimensión de este segmento de flota (del que no existen datos) compuesto por embarcaciones tripuladas únicamente por armadores autónomos, cabe advertir que el 85% de las 786 unidades que integraban a 31 de diciembre de 2016 el total de la flota pesquera censada con puerto base en la Comunidad Autónoma de Canarias tenín Eslara inferior a 12 metros, abundando entre ellas las embarvaciones con los 2 tribulantes enrolados , al permitirlo la precitada reglamentación de seguridad marítima sobre tripulaciones mínimas.

Debemos apuntar que la protección en materia preventiva laboral de los pescadores que son trabajadores por cuenta propia, a la vez que únicos tripulantes y armadores de embarcaciones pesqueras artesanales, resulta singular pues, si bien la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales integra a los trabajadores autónomos dentro de su ámbito de aplicación, tal consideración inclusiva tiene un único efecto: la obligatoriedad de establecer una coordinación de actividades empresariales con otros trabajadores según lo dispuesto en el artículo 24 de ese texto legal.

Cómo resultado práctico de esa singularidad es de destacar que tales pescadores artesanales deben considerarse excluidos del deber de implantar y aplicar un plan de prevención de riesgos laborales, o de planificar su actividad preventiva, entre otros asuntos ajeno a la mera “coordinación de actividades empresariales”, regulada reglamentariamente por el Real Decreto 171/2004, de 30 de enero, or el que se desarrolla el artículo 24 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, en materia de coordinación de actividades empresariales.

No obstante, debemos subrayar que, aunque único, este deber de coordinación no resulta vacío de contenido o intrascendente a efectos de incrementar la seguridad laboral de los pescadores artesanales canarios, pues toma gran relevancia en lo relativo al trabajo de los tripulantes en su interacción con otros trabajadores fuera del ámbito físico de las embarcaciones en las que figuran enrolados, especialmente en cuanto a las prestación de servicios portuarios o comerciales (suministro de combustible, atraque, varada, carga y descarga, etc) en el dominio público portuario estatal y autonómico.

Resulta también preciso aclarar que, respecto a lo aquí expuesto, no puede colegirse que el trabajo de los pescadores artesanales, bajo la triple condición de armadores, trabajadores autónomos y únicos tripulantes, se halle actualmente desregulado en términos de seguridad a bordo de las embarcaciones menores de 12 metros de eslora, puesto que su menor protección en materia preventiva laboral se compensa con una regulación bien sostenida en el ámbito más génerico de la seguridad marítima, especialmente a través del Real Decreto 543/2007, de 27 de abril, por el se que determinana las normas de seguridad y de prevención de la contaminación a cumplir con los buques pesqueros menores de 24 metros de escola (L).

Sin embargo, no podemos dejar de percibir un solape no deseado entre la realidad aquí analizada y los problemas que pueden derivarse de una autocertificación deficiente de las embarcaciones pesqueras, ya advertidos por la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Inciedentes Marítimos en su recomendación de seguridad ref. 04/2015 (ver nº 35 de AGROPALMA), dado que las embarcaciones pesqueras artesanales de menos de seis metros de eslora no están actualmente sujetas a ninguna obligacion de inspección periódica por parte de las Capitanías Marítimas, tras un único reconocimiento inicial para la expedición de su certivicado de conformidad y documento de información técnica, en aplicación del Real Decreto 543/2007, de 27 de abril.

Victor García García
Ingeniero Naval
Máster Universitario en Prevención de Riesgos Laborales.

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