La enfermedad hemorrágica del conejo: el declive de una especie de caza menor

Este artículo fue publicado en el Revista Palca nº35. Ver revista completa

Por desgracia, de todos es conocido el declive de la población de conejos a nivel mundial por la incidencia de las diferentes enfermedades que le afectan, llegándose en la actualidad a una fase crítica donde se pone en cierto grado de riesgo la supervivencia del mismo. Más aún, cuando hablamos de ecosistemas insulares como el Archipiélago Canario, donde el aislamiento y la menor incidencia histórica de enfermedades que ha sufrido la especie hace que su sistema inmunológico no esté tan preparado como en los ecosistemas continentales. Para entender lo que realmente está sucediendo es básico conocer las enfermedades que han llevado al conejo a la actual situación y, entre ellas, desde hace unas pocas décadas, destaca la HEMORRAGIA VÍRICA DEL CONEJO.

1.- La enfermedad hemorrágica “clásica” del conejo.
Es una enfermedad vírica producida por un calicivirus, fue descrita por primera vez en 1984 en China y, en 1988, en España. En los años 1989-1990 afectó a las poblaciones de Castilla-La Mancha, posteriormente, dio el salto al resto del país incluido el Archipiélago Canario, al que llegó probablemente con la importación de conejos infectados.

Al parecer el virus causante de la misma se originó a partir de la mutación de otro no patógeno ya existente en los conejos. En realidad es una hepatitis vírica, y como tal afecta a todas las funciones propias de este órgano, incluida la coagulación de la sangre, por lo que una de las lesiones más llamativa es la congestión y existencia de hemorragias en los órganos de estos animales muertos por dicha enfermedad, de ahí el adjetivo de hemorrágica. El virus se transmite por: vía directa a través del aire, contacto entre conejos, excrementos y otras secreciones, objetos contaminados y artrópodos como las moscas, que pueden actuar de simples transportadores desde un cadáver a un conejo sano. En la actualidad, es endémica en la mayor parte de Europa, Asia, norte de África y Oceanía, aunque en Australia y Nueva Zelanda, el virus causal de la enfermedad se introdujo de forma deliberada como agente de control biológico de las poblaciones de conejos silvestres.

La enfermedad ocasiona una severa reducción de las poblaciones silvestres de gran trascendencia ecológica ya que el conejo de monte, además de ser fuente de alimento de especies protegidas como el lince o las rapaces, junto con la perdiz roja constituye la principal pieza de caza menor en España, honor que tiene casi en exclusividad Canarias, ya que en nuestro archipiélago le siguen a mucha distancia la perdiz moruna y la roja, esta última exclusivamente en Gran Canaria.

La RHD es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta en su variedad clásica a conejos adultos de más de dos meses de edad y no produce una mortalidad significativa en los gazapos, que pueden superarla. Las tasas de mortalidad en adultos son elevadas, pudiendo alcanzar casi el 100%. Los animales muestran un comportamiento normal, aunque en algunos se observan signos de abatimiento, salivación y asfixia. El periodo de incubación es muy corto, entre 1 y 3 días, transcurrido el cual los conejos mueren súbitamente, como consecuencia de un fallo multiorgánico, derivado del edema y de la congestión pulmonar, desórdenes circulatorios, renales y la necrosis hepática. En la necropsia los animales afectados muestran hemorragias generalizadas en diferentes tejidos entre los que se incluyen los pulmones, tráquea, hígado, bazo, corazón, incluso, los riñones.

El virus se trasmite por contacto directo, probablemente por vía oral, nasal o conjuntival, y probablemente a través de materiales contaminados. Parece ser que los juveniles nacidos de madres inmunes pueden estar protegidos temporalmente por anticuerpos procedentes de aquella.

En las poblaciones con alta densidad de individuos, el virus se transmite fácilmente y los conejos quedan inmunizados a edades tempranas, cuando la enfermedad no les afecta tanto. En las de baja densidad, la transmisión no se produce de forma eficaz por lo que el impacto también es bajo. El mayor efecto, lo sufren las poblaciones aisladas y aquellas con densidad media, en las que el virus se puede contagiar entre individuos con edades avanzadas, siendo la enfermedad más letal.

El curso de la enfermedad en el campo es muy variable de una zona a otra. Los brotes de suelen estar asociados a la reproducción de la especie, ya que con el nacimiento de nuevos conejos susceptibles al virus facilita su transmisión entre la población, por lo que la EHV es más frecuente a finales de invierno y durante la primavera.

En consecuencia, la enfermedad varía anualmente, dependiendo de la densidad poblacional, intensidad de reproducción y cantidad de conejos susceptibles. Los brotes pueden tener lugar a lo largo de todo el año y con diferente intensidad, dependiendo de múltiples factores.

Prevención.
Dadas sus características, especialmente su facilidad de transmisión, rápido curso y elevada mortalidad, puede decirse que las medidas higiénicas y de bioseguridad así como el uso de vacunas son indispensables para evitar su propagación y aminorar las pérdidas económicas que provoca en el conejo doméstico, no así en el silvestre, por la imposibilidad absoluta de vacunación de la totalidad de la población.

Para la lucha contra la enfermedad se utilizan vacunas. Los animales así tratados tienen una inmunidad protectora rápida frente a la infección (un plazo de 7-10 días) y duradera (más de 1año). La experiencia en España con el RHDV clásico, indica que la vacunación esla única arma útil para el control en granjas, evitando que aparezcan más brotes epidémicos, al menos en el conejo doméstico.

2.- Estado actual: aparición de una “nueva variante” de la enfermedad hemorrágica del conejo.
En noviembre de 2011, se detectaron en nuestro país brotes atípicos de RHD en granjas comerciales de conejos de Navarra, Aragón y Cataluña. Hechos similares se dieron también en Francia, Italia y Portugal. El aumento progresivo de estos sucesos llevó a la investigación del virus responsable de la nueva patología. Los primeros análisis de los casos de Navarra permitieron detectar en tejidos de gazapo la presencia de un virus (RHDV-N11), la “nueva variante”.

Las diferencias fundamentales entre la enfermedad causada por el RHDV clásico y la producida por su “nueva variante”, son las siguientes:

Susceptibilidad de animales jóvenes a la “nueva variante” del virus. El RHDVN11, a diferencia del RHDV clásico, causa enfermedad en gazapos (se ha detectado entre los 11y 35 días de vida). Las razones que justifican esta diferente susceptibilidad podría deberse a cambios en la respuesta inmune, que ocurren cuando el gazapo se desarrolla a adulto.

Susceptibilidad de animales adultos vacunados, que indica que las vacunas actuales no protegen frente a la nueva variante.

Diferencias en la tasa de mortalidad. El RHDV clásico se caracteriza por afectar a conejos mayores de 2 meses, con una tasa de mortalidad superior al 90%. Mientras que la asociada a la “nueva variante” oscila entre el 10% en adultos y, aproximadamente, el 50% en gazapos menores de 35 días. Esta baja tasa de mortalidad en adultos, provocada por la “nueva variante” podría conllevar un mayor número de animales supervivientes portadores de virus, que constituyen una fuente diferente de expansión de la enfermedad.

Vías de diseminación. Estudios preliminares han mostrado la presencia de RHDVN11 en el intestino de los conejos, lo que abre la posibilidad de eliminación del virus a través de las heces, una fuente alternativa de contaminación con respecto al RHDV clásico, que se transmite por secreciones corporales entre animales.

3.- Epidemiología, diagnóstico y profilaxis.
En los últimos dos años la “nueva variante” del virus se ha extendido por toda España, alcanzando en la actualidad niveles endémicos, observándose una alta cantidad de brotes, sobre todo, en aquellas áreas con mayor densidad de conejos. La alarma causada por la enfermedad ha impulsado al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) a iniciar un plan de vigilancia activa y pasiva de la misma. Datos oficiales publicados por el MAGRAMA (vigilancia activa) indican que el17,9% de las granjas visitadas resultaron positivas a la “nueva variante”. Asimismo, el impacto de estos brotes en la cunicultura española hizo que el INIA incluyese las nuevas cepas de la enfermedad hemorrágica vírica en el listado de las emergentes de especial interés para la mejora sostenible de los sistemas de producción ganadera.

Los estudios realizados hasta el momento indican que las vacunas existentes frente al virus “clásico” no funcionan con la “nueva variante” y resaltan la importancia del desarrollo de otras nuevas y pautas de vacunación eficaces. En este sentido, en 2013 se autorizó, temporalmente y en regiones específicas, el uso de la Filavac VHD variant (Filavie, Francia). Más recientemente, han salido al mercado vacunas inactivadas de empresas españolas.

José Agustín López Pérez
Cazador

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