El oidio del mango

Este artículo fue publicado en el Revista Palca nº38. Ver revista completa

El Oidium mangiferae Berthet es una enfermedad extendida en la mayoría de zonas productoras. El agente causal es un hongo ascomiceto erisifáceo, que se caracteriza por la producción de un micelio de desarrollo externo y de unas conidias que son las causantes de su diseminación aérea. Hibernan en forma de ascosporas que germinan cuando se dan las condiciones climáticas adecuadas: finales de invierno o principios de primavera en los climas subtropicales. Su incidencia es elevada y los daños también, pudiendo llegar al 40% de la producción, que, en España tiene gran importancia, no en vano existen en cultivo más de 1.200 hectáreas.

Al extender su red miceliar por la superficie de las hojas (ver fotos), inflorescencias y frutos, y producir los haustorios para alimentarse de los contenidos celulares externos, origina un deterioro de las zonas ocupadas, disminuyendo la capacidad fotosintética, la producción y la calidad de los frutos.

Las condiciones climáticas adecuadas para el inicio de la enfermedad son las propias del período citado, es decir, temperaturas moderadas y humedad ambiental elevada, no siendo necesario la existencia de agua sobre la superficie de la planta. A veces las esporas germinan cuando se dan incluso condiciones cálidas y secas, propagándose, posteriormente, el micelio sin que importen los niveles de humedad ambiental. A partir de los 35 ºC la infección se detiene.

La lucha contra este patógeno se ha resumido y descrito, académicamente, en tres métodos que, en la práctica, no son excluyentes entre sí: la exclusión, consistente en el uso de fungicidas autorizados; la erradicación utilizando el control biológico y la evasión, con el empleo de cultivares tolerantes o resistentes.

Inicio del ataque

En la práctica, la resistencia de los cultivares es muy variable, desde los más sensibles como Kent a los menos como Sensation, Tommy Atkins pasando por los que tienen una resistencia moderada como Haden o Keitt. Nunca llegan a morir los árboles afectados.

Tradicionalmente se han usado, para el control, en otros cultivos, de especies similares, fungicidas sistémicos como: ethirimol, triadimenol, triforine, triadimefon, triforine, etc. aplicados mediante aspersiones foliares, además de diferentes tipos de azufres.

En la actualidad, al ser éste un cultivo menor, por razones obvias, tiene una limitación de uso de productos fitosanitarios para su control por lo que puede ocurrir, en determinados momentos, cuando caduquen sus autorizaciones y no se renueven por dejadez o falta de interés comercial, que se produzcan situaciones de falta de materias activas autorizadas, causando mayores pérdidas económicas a los productores:
Azufres 80% aplicados preventivamente desde el inicio a la dosis de 20-30 kg/ha, con el riesgo de que las altas temperaturas (superiores a 30 ºC) que puedan surgir dañen las flores y los frutos. También se debe tener presente la posibilidad de ser lavados por las lluvias, lo cual hace necesario repetir los tratamientos. Se aplica tanto en producción convencional, integrada o ecológica y no tiene plazo de seguridad.
Carbonato Hidrógeno de Potasio 85% (ESP) [SP] es un fungicida de amplio uso en diferentes cultivos como vid, manzano, hortalizas y ornamentales contra botrytis y oidios dado que fácilmente se cubre la superficie de cultivo debido a su avidez por la humedad. La actividad fúngica de esta materia activa se conoce desde hace muchos años y en diferentes trabajos subsecuentes.

Daño importante

Su modo de acción está ligado a la perturbación del pH, la presión osmótica y el balance del ion bicarbonato/carbonato en los hongos susceptibles. El bicarbonato actúa al entrar en contacto con el hongo en la solución acuosa e inhibe el desarrollo del micelio y conidios. Debido a su modo de acción multipunto es probable que el desarrollo de resistencias por los patógenos sea mínimo. Se encuentra incluido por la Comisión Europea en el Anexo I de la Directiva 91/414/CEE para su uso como fungicida en producción ecológica y está exento de tener fijado Límite Máximo de Resíduos en Europa. La dosis de aplicación es de 3-10 gr/l (5 kg/ha) con un gasto de 500-1.500 l/ha de caldo
y un máximo de tres aplicaciones por ciclo, separadas entre sí de 7-10 días.

Ciflufenamid 5,13%[EW] P/V, del grupo de las amidoxinas, aplicado a la dosis de 0,5 l/ha, y Plazo de Seguridad en Manzano de 14 días, es un fungicida de actividad preventiva, que se fija a las ceras de la cutícula rápidamente, resiste el lavado por las lluvias y penetra translaminarmente y lateralmente en los órganos, lo cual lo hace más eficaz. Se utiliza en producción convencional e integrada. Debe aplicarse entre la brotación primaveral y la recolección.

Restos de micelio

Bacillus subtilis (Cepa QST 713) 15,67% (5,13X10E10 UFC/GESP) [WP] P/P, es una bacteria Gram Positiva que habita naturalmente en el suelo. En este caso actúa como fungicida biorracional de origen natural, inhibe la germinación de las conidias y esporas, establece barreras físicas para que los patógenos no se establezcan sobre los tejidos vegetales e induce la producción de fitoalexinas, aumentando la resistencia a los patógenos. Debe aplicarse preventivamente desde la apertura de las yemas hasta la recolección a la dosis de1-2 gr/l cada 14 días con un máximo de 8 aplicaciones y un gasto de caldo de 500-1000 l/ha. El plazo de seguridad es de un día. Su uso está permitido en producción convencional, integrada y ecológica.También es útil su empleo en investigación científica sobre enfermedades y productos de la alimentación humana y animal.

 

 

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