El nematodo reniforme del aguacate

Este artículo fue publicado en el Revista Palca nº32. Ver revista completa

Los nematodos son los animales pluricelulares más abundantes en la Tierra. En realidad se encuentran prácticamente en cualquier lugar de la superficie terrestre, allí donde haya una película de agua en los suelos naturales, en aguas marinas de los polos y del ecuador, en el humus, alimentándose de tejidos vegetales, parasitando animales y humanos.

Muchas especies que infectan vertebrados animales y humanos pueden tener más de 5 cm de largo y son fácilmente visibles, pero los que parasitan las plantas oscilan entre 0,5 y 2,0 mm y son translúcidos por lo que solo se ven en detalle al microscopio y, en líneas generales, su estructura morfológíca no difiere grandemente entre especies, aunque la misma se usa a efectos de clasificación taxonómica.

De todos los nematodos conocidos, el 50% son marinos, el 25% de vida libre, el 15% parásitos animales y solo el 10% parásitos de las plantas.

Las diferentes especies de nematodos parásitos de plantas habitan e infectan varios órganos vivos de estas como flores, capullos, hojas, tallos y raíces. Sobre 7 mil millones de nematodos pueden estar presentes en 1ha de tierra. La mayoría viven en los primeros 30 cm de suelo, aunque los menos habitan profundidades mayores. En un kilogramo del mismo pueden coexistir de 20 a 30 especies de diferentes géneros. Están presentes en cultivos, praderas, bosques, viveros, semilleros, invernaderos, etc. Su importancia mundial, como causantes de grandes pérdidas económicas, no ha sido reconocida hasta mediados de los años 40 del pasado siglo y no se les considera como productores de daños a las plantas hasta que los demás enemigos hayan sido descartados.

Machos y hembras adultas

El nivel de pérdidas económicas, aunque importante, es variable pues si bien en praderas puede ser del 3% en el tomate llega al 21% de la producción final. Las pérdidas mundiales por tales patógenos puede llegar al 14% de la de alimentos.

Se mueven en el suelo lentamente, entre unos pocos centímetros y un metro al año pero pueden ser transportados por agentes como partículas de suelos en zapatos y vestidos, vehículos de transporte, material vegetal infectado, agua de riego, aguas pluviales, fluviales y drenajes, viento, animales, etc. Periodos largos de sequías y excesos prolongados de humedad edáfica son perjudiciales para su supervivencia pues su óptimo es el agua higroscópica en el suelo. Sus enemigos naturales son numerosos, los protozoos, nematodos predatores, artrópodos, ácaros, hongos, bacterias, virus, etc.

El nematodo reniforme (Rotylenchulus reniformis) es un ectoparásito sedentario y semiendoparásito en raíces de muchas plantas como habas, platanera, acacia, judías, cacao, zanahoria, café, tomate y el aguacate, del cual se han registrado 34 especies más de nematodos que lo parasitan. Es causante de necrosis radiculares y corticales en los cultivos. Los individuos jóvenes se encuentran libres en el suelo y es a partir del cuarto estadio larvario cuando se hacen sedentarios fijándose a la raíz.

Las hembras juveniles miden 0,3-0,5 mm de largo y son estrechas, en cambio las adultas miden 0,5-0,9 mm y son reniformes. Poseen un fino estilete que es corto (10-26 µm) con el que perforan los tejidos y, a modo de aparato succionador, extraen los fluidos celulares para alimentarse.

El esófago es largo y estrecho. Las estructuras reproductivas la forman dos ovarios que ocupan gran parte del cuerpo de las hembras adultas, con la vulva, situada transversalmente a un tercio de la cola y de forma protuberante. Los testículos, simples, alargados, finos con espículas ventrales y un gobernáculo lineal. La cola es cónica en la que los machos tienen una bolsa.

Estos nematodos son parásitos obligados y, por tanto, deben alimentarse y vivir sobre los tejidos vegetales para completar su ciclo de vida. Causan enfermedades directamente de varias maneras:
– Mecánicamente, dañando o destruyendo lo tejidos celulares de la planta.
– Al segregar enzimas y otras sustancias tóxicas que interfieren con la fisiología normal de la planta.
– Al formar lugares de alimentación especializada destruyen el normal funcionamiento de los tejidos vasculares y producen elongaciones celulares, agallas, el envejecimiento prematuro del follaje y la inhibición del crecimiento meristemático de la raíz.
– Causan un daño indirecto al promover el desarrollo de otras enfermedades bacterianas y virales en los tejidos afectados. El grado del mismo depende de muchos factores, incluyendo la densidad poblacional, estrés debido a la dificultad de adsorción hídrica, inadecuada nutrición, y la sensibilidad de la planta. A veces, al interactuar con otros patógenos como bacterias, hongos, virus y nematodos, causan mayor daño estos que el propio patógeno.

Los síntomas, dependiendo de la densidad poblacional, según de la edad de la planta, del grado de afección de otras plagas y enfermedades, son variables:

Atrofias, clorosis, debilitamiento temprano, marchiteces, y aquellos relacionados con deficiencias o excesos nutricionales o hídricos, infecciones secundarias de otros patógenos. Las plantas con ataques severos presentan senescencia prematura cuando además hay deficiencia hídrica. Las hojas adquieren colores más apagados y son de menor tamaño del normal. Otro síntoma es la defoliación prematura y la seca de ramas.

En ausencia de dichos síntomas también puede ocurrir una disminución de la floración y el cuajado, así como del rendimiento.

Típicamente, las plantas sintomáticas se concentran en rodales o franjas de unos 600 m2 . El modelo de distribución de las mismas con síntomas va asociado con la de los nematodos en el suelo (normalmente confinados alrededor de las raíces alimenticias que están en crecimiento), según el tipo de suelo, cota y la historia del cultivo. Generalmente hay una zona de transición gradual de plantas severamente afectadas a las sanas.

Raíces afectadas

Las altas poblaciones producen un decaimiento no específico de los árboles debido al estrés nutricional e hídrico, una ramificación excesiva de las raicillas, la supresión del crecimiento radicular, de la parte aérea y del rendimiento.

El control con nematicidas no es posible al no estar autorizados para aguacate. Solo podemos manejar adecuadamente el suelo con aportes de compost y materia orgánica que promuevan el desarrollo de otros organismos antagonistas, así como el uso del control biológico con sueltas inundativas.

José Manuel Lorenzo Fernández
Dr. Ingeniero Agrónomo
Cabildo Insular de La Palma

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