El Moral, su cultivo y aprovechamiento (Revista Palca)

Este artículo fue publicado en el Revista Palca nº34. Ver revista completa

El moral, Morus nigra, conocido por su nombre común de: mora, mora negra, morera…es un árbol de la familia de las moráceas, originario de Persia (Asia).

Destacar que debido a la gran variabilidad de carac- teres que presenta, dependientes de las condiciones del medio en que se desarrolla y de las hibridaciones que se producen en sus flores, hace que los ejempla res que se encuentran en la isla de La Palma, disten mucho de los introducidos en su día, procedentes del continente.

Se trata de un árbol de porte mediano, aunque puede alcanzar los 15 metros de altura, con hojas grandes, alternas, pecioladas, de forma redondeada o acorazonada, con el borde dentado, ásperas por el haz, oscuras y no lus- trosas. En los chupones y brotes del árbol, las hojas son diferentes, de forma lobulada, y recuerdan a las de la higuera.

En primavera, producen flores unisexuales reunidas en grupos alargados y compactos. Las femeninas, anatómicamente complicadas, se vuelven carnosas en conjunto al madurar, y producen las moras, rojas y ácidas durante la maduración, púrpura oscuro y agridulces al final de la misma. Pasan del ver- de al negro, siendo comestibles desde su estado verde y son ricas en vitamina C. El fruto de este árbol no debe confundirse con el de la zarzamora, aun- que su aspecto es parecido.

Su multiplicación se realiza normalmente de estacas, aunque se puede hacer por semillas para mejorar la especie. En cuanto al tipo de suelo, se de- sarrolla mejor en aquellos sueltos y bien drenados, de pH no muy ácido. Se puede injertar de púas o yemas de variedades más productivas. Las estacas se recolectan a final de verano, enraizando fácilmente en un medio de turba húmeda. La plantación de las mismas se realiza a finales de invierno o principios de primavera. Las zonas de cultivo son las medianías de las islas ya que no soporta temperaturas muy bajas. Es un árbol típico de cultivo en secano, aunque riegos de apoyo mejoran su producción y vida.

El aprovechamiento de este árbol es variado, y todas sus partes son útiles, desde las hojas, ramas, madera y, por supuesto, los frutos. Sus hojas se utilizan en sericicultura, para la cría de gusanos de seda. Estos, en las primeras edades de las larvas las comen perfectamente, prefiriéndolas a cualquier otra, pero las sedas conseguidas son de peor rendimiento e inferior calidad a las producidas por gusanos alimentados con las de morera blanca (Morus alba), por lo que esta es la empleada exclusivamente para la producción de seda de calidad, caso del Taller de las Hilanderas (El Paso – La Palma), famoso por sus tejidos artesanales en seda pura.

Las ramas se han usado como forraje, de forma tradicional en las medianías de la isla, desde las postrimerías del verano a principios del otoño (finales del mes de agosto y durante el de septiembre), época en que escasean los pastos y es una planta que come muy bien, sobre todo, el ganado vacuno. Es- te aprovechamiento se debe hacer con cortes de machete o hacha, evitando sierras o serruchos que debilitan el árbol, incluso producen su muerte.

Las ramas gruesas o los troncos, cuando se realiza una poda de rejuvene- cimiento, tienen utilidad en la artesanía de la madera debido a que soporta muy bien los cambios de humedad. Se emplea en carretería, tonelería, eba- nistería, mangos de herramientas, para hacer morteros, barrilotes para el vino, trompos, etc.

Y, por último, su fruto, que según dice el refranero popular: “Una mancha de mora con otra verde se quita”, respecto a que el maduro tinta todo aquello que toca, es refrescante y puede consumirse directamente o elaborar con él confitura, jarabes o bebidas, pudiéndose consumir en varias fases de la maduración, desde el color verdoso, pasando por los rojos claros, hasta llegar al oscuro. Su aprovechamiento es de escasos días, y una vez recolectado en su óptimo de maduración, su vida útil no pasa de unas pocas horas. Por lo que su consumo ha de hacerse en fresco o destinarlo a producir mermeladas, ja leas, licores, etc.

Muchas son las propiedades que se le atribuyen al moral, según su utilización. A continuación se nombran algunas de ellas:

Uso interno.– El jarabe: su función es astringente, y se prepara con un litro de zumo de moras negras mezclado con dos litros de miel. Se pone a her- vir en una cacerola y cuando la mezcla se espesa, se cuela. Se emplea mucho para realizar gargarismos, a fin de acabar con la inflamación de la laringe. La tisana: como laxante y vermífugo. Se elabora con 15 gr de corteza de raíz en medio litro de agua, dejándola hervir media hora y se toma en ayunas. Parece ser que si se ingiere la mitad de este cocimiento, en ayunas, durante varios días seguidos, acaba provocando la expulsión de la tenia. Uso externo: cataplasmas hechas con hojas trituradas, colocadas sobre eczemas y pieles irritadas,  entre otros.

La mora negra, con un alto contenido en azúcar, pectina y vitamina C, tiene una gran riqueza alimenticia, es refrescante, tónica y depurativa. Consumida en ayunas, bien madura, ejerce una delicada acción laxante, mientras que si es verde resulta astringente. En cocina se utiliza para la preparación de mermeladas, gelatinas, jarabes y licores. Para hacer una buena mermelada se mez- clan un kilo de moras con 600 gr de azúcar. El jarabe se prepara con un kilo de moras, 200 gr de azúcar y alcohol o licor suave.

Juan Manuel Hernández Rodríguez.
Servicio de Agricultura, Ganadería y Pesca Cabildo de La Palma

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies