Los datos son los datos, y vuelven a ser malos

revista-agropalca-34_pagina_01

Este artículo fue publicado en el Revista Palca nº34. Ver revista completa

Los datos son los datos, y éstos, si provienen de fuentes oficiales, son, guste o no guste, la única objetividad posible. O digámoslo de otra manera menos avasalladora: los datos representan la aproximación más fiable a la realidad de las cosas y la más sensata opción de medir cuál es la desviación del discurso político cuando éste se empeña en la valoración, interesada por definición, del estado de la cuestión, de la cosa, del núcleo, del corazón, de lo que más importa a la colectividad en el ámbito que se analice. En el caso que nos ocupa, que siempre es el sector primario en la Comunidad Autónoma de Canarias (al menos en este espacio ofrecido con enorme gentileza por la revista Agropalca), los datos, en efecto, son los datos, y éstos, una vez más, no dicen, a través de su lectura pormenorizada, nada bueno acerca de la marcha que lleva el sector a- gropesquero en el archipiélago. Otra cosa, siempre bien diferente, es la lectura política y sus peculiares conceptos de esperanza, optimismo, esfuer- zo y superación alcanzable.Todo, pura subjetividad.

En estos momentos, y digo momento porque lo que aquí se analiza son los datos del último ejercicio anual cerrado, el cercano 2015, el sector primario de Canarias está en un nivel de generación de riqueza cercano al abismo, en su mínimo histórico, ¡y digo bien! Y esto es una certeza, como ya se señaló antes, guste más o guste menos. Es hoy la lectura objetiva de la realidad macroeconómica que define a ese sector productivo en la región, y estarán de acuerdo conmigo en que no es nada halagüeña.

En la actualidad, al finalizar el año pasado (2015), siempre según los datos más recientes publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el grupo de actividades productivas integradas en el sector primario (agricultura, ganadería, pesca y parte forestal y silvícola) sólo aporta el 1,4% al producto interior bruto (PIB) regional, lo que en términos absolutos y a precios corrientes supone llegar a la cifra anual de 582 millones de euros.

Ese nivel relativo del 1,4% es, sin duda, el valor más bajo que jamás ha existido en las islas, el peor de toda la historia en Canarias, el más reducido nunca antes registrado, y se llega a él por las caídas encadenadas desde el año 201 en adelante. En este ejercicio económico, el de 201 , el sector primario de las islas aún suponía el 1,7% de la riqueza autonómica, medida ésta en términos de producto interior bruto (PIB) a precios corrientes.

Aquellos 582 millones de euros de riqueza agropesquera en las islas, la de 2015, y tan sólo para entender el leve significado de esa aportación absoluta sobre el total regional, están muy por debajo de la facturación de empresas radicadas en Canarias como Disa o Dinosol. Ahí es nada.

El sector primario isleño se consolida así como el más débil en la estruc- tura económica de la Comunidad Autónoma, seguido por las actividades financieras y de seguros, y por la construcción, que ha caído durante la crisis de porcentajes de participación en el PIB regional de dos dígitos al 4,3% actual, en 2015. Sin duda, un tremendo leñazo.

El dato relativo de representación del sector agropesquero en el PIB regional no se parece en nada al mismo registro en el caso del PIB español, que casi duplica al canario en porcentaje, pues a escala nacional la presencia del sector primario en la economía está por encima del 2,5% y, según los últimos avances conocidos, hasta el segundo trimestre de este año, 2016, sigue creciendo. Lo mismo, por desgracia, no se puede decir de Canarias.

La secuencia del descalabro conocido hace poco en las islas es la que sigue: en 201 , el 1,7% del PIB regional; en 2012, el 1,6%, y en 2013, el 1,5%, mientras que en 2014 y 2015 se mantiene el 1,4%. Las razones de tendencia tan negativa son principalmente el retraimiento de las exportaciones agrí- colas, en especial de las hortalizas -el tomate casi ha desaparecido del mapa- y de las flores, plantas y esquejes, más el vino y junto al continuo debilita- miento de las actividades pecuarias, mucho más las de carne que las de leche. Esto para el subsector agrario.

En el ámbito de las producciones destinadas al mercado interior, como bien se sabe, también ha habido muchos problemas debido a la fuerte competencia (desleal, dicen algunos) de las importaciones, en algunos casos primadas por la Unión Europea (UE) a través del Régimen Específico de Abastecimiento (REA). Ese sistema de apoyo a la entrada de productos de fuera (desde la UE y de terceros países con exenciones arancelarias), hoy inte- grado en el programa Posei, ha perjudicado de manera especial a la ganadería local, o mejor dicho, lo ha venido haciendo, con mayor o menor intensidad, desde el año 1992, cuando se pone en marcha en el seno del entonces Poseican. Son casi 25 años con este sufrimiento.

Aunque ese efecto demoledor para muchas actividades agrarias se ha ido aplacando (un logro del Gobierno de Canarias) en los últimos años con reducciones unitarias de algunas ayudas del REA o con la supresión de de- terminados apoyos comunitarios (balances de aprovisionamiento) a algunos grupos de productos alimentarios de importación (es el caso de los quesos tipo manchego a partir del 1 de enero de 2017, por poner un ejemplo), parece que las transformaciones logradas aún son insuficientes, pese a que se vaya por el buen camino.

Una realidad que no da indicios de girar a mejor

Así las cosas, quizá lo peor sea que el futuro inmediato no apunta, por a- hora, nada mucho mejor, y a los datos oficiales me remito, la verdad guste o no guste. Mientras que el último registro sobre la evolución del producto interior bruto (PIB) de Canarias ofrece un alentador alza del 3,5% al término del primer semestre y respecto al mismo periodo de 2015 (el acumulado de los últimos 12 meses, de junio a junio), lo que significa tres décimas por encima de la media nacional (en el 3,2%), según la Contabilidad Trimestral que publicó el Instituto Canario de Estadística (Istac), lo mismo no se puede decir, ni por asomo, del sector primario local.

El aumento del PIB en la Comunidad Autónoma en ese periodo de 12 meses duplicó el de Alemania (1,7%) y el del conjunto de la Unión Euro- pea (1,8%) en términos relativos, indicó el Istac, que también subrayó que en las Islas el sector económico que mayor dinamismo muestra es el de siempre: los servicios, con aportación clave del turismo (habrá nuevo ré- cord de llegadas este año, en 2016).

El sector servicios terminó junio pasado con un crecimiento interanual del 3,7% (últimos 12 meses), seguido por la industria, que avanzó el 3,5%. Pero ojo a este otro dato: “El único sector que vio caer su PIB en Canarias al término del primer semestre (de junio de 2015 a junio de 2016) fue el primario, que retrocedió el 3%”.

Y ahora observen este otro registro homónimo para España: “En el con- junto del país, el sector que lideró el crecimiento también fue el de los servicios (3,6%), seguido por el primario (3,5%), la industria (2,6%) y la construcción (2,2%)”.

Algo está pasando en Canarias, y no tendrá fácil solución. Habrá que seguir trabajando, duro muy duro.

Román Delgado García
En la actualidad, es profesor de Comunicación Gráfica y escribe en El Día
Ha sido director y director adjunto de Diario de Avisos.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies