China, un nuevo concepto de la explotación caprina lechera

Este artículo fue publicado en el Revista Palca nº35. Ver revista completa

Cuando hablamos de producción lechera de cabra, estamos pensando en explotaciones, más o menos tecnificadas, que en su mayoría dedican su producto a elaborar quesos. Sabemos que en los países menos desarrollados en muchas ocasiones se utiliza al caprino como ganado de subsistencia, para consumo de su leche en el ámbito familiar. Otras veces en esas áreas existen rebaños de dimensión variable que se alimentan casi exclusivamente de los recursos locales y se ubican en granjas escasamente tecnificadas. En este artículo no se pretende comparar los sistemas de explotación en China con los mencionados de zonas en desarrollo,sino con los más tecnificados del planeta. Sí bien en aquel país existen también pequeños rebaños en explotaciones familiares o en cooperativas limitadas. Actualmente, se manifiesta una tendencia a crear granjas de grandes dimensiones que intentan incorporar todas las novedades tecnológicas existentes en el mercado. ¿Por qué este boom en el país asiático? Existen dos razones importantes para explicarlo:

1) La población china ha incrementado notablemente su nivel adquisitivo en los últimos años. La cantidad de individuos incorporados a la clase media, recientemente, es altamente significativa

2) A la leche de cabra se le atribuye propiedades medicinales, sin duda relacionadas por su calidad nutritiva, que permiten a los consumidores alcanzar niveles más altos de salud.

Módulo de 300 cabras

Como muestra de la importancia de este producto me remito a la afirmación del Profesor Cao, quizás la figura científica más relevante en China con respecto a la producción de leche caprina, durante su visita a España. En una reunión con varias presentaciones, organizada por FEAGAS y el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, manifestó que los grupos industriales aspiran a procesar cantidades de leche de cabra hasta que puedan alcanzar el 70% del producto bruto lechero nacional.

He tenido la oportunidad de visitar varias factorías en el país, comprobando en todas ellas un altísimo nivel tecnológico y un movimiento económico muy elevado. Como ejemplo, solo mencionar que una de ellas procesa el equivalente a la cantidad completa de leche de cabra que se produce en Canarias. Hablamos de una ganadería en un país con doscientos millones de cabras (FAO), parte de las cuales se utilizan para producción de carne o fibra, donde la demanda de productos lácteos se incrementa cada día.

Las industrias están dotadas de maquinaria de alta tecnología, cuentan con equipos de investigación que se apoyan en laboratorios equipados con las últimas innovaciones y mantienen un personal cualificado y eficaz en todos los eslabones de la cadena de producción.

Obviamente, la gran demanda de los productos caprinos hace que la leche se pague muy bien (1,5 € por litro) y proliferan las granjas de nueva creación. Estas suelen tener modernas maquinarias de ordeño y alimentación, así como instalaciones innovadas y confortables.

El interés de los chinos en el caprino lechero viene representado también por su actividad organizando congresos, participando en otros eventos internacionales e invitando a expertos foráneos a las reuniones propias. He tenido oportunidad de asistir en los últimos años a cuatro de ellos y comprobar una depurada organización en la que el tratamiento a los ponentes invitados es prioritario. La potente industria y el gobierno apoyan decididamente este tipo de actividades en las que las universidades se implican notablemente. El nivel científico de los investigadores chinos es muy elevado, al igual que su ya conocida capacidad de trabajo. Eso hace que habitualmente sus investigaciones se vean reflejadas en revistas de impacto internacional y que proliferen las tesis doctorales elaboradas por alumnos que, cada día más, se forman en el extranjero. Resulta altamente significativa la cooperación entre las universidades y las industrias lecheras, cuya relación no solo se ve reflejada en la presencia de estas últimas en los eventos científicos sino también en la asistencia de los investigadores a los eventos de las empresas, como tuve la oportunidad de observar en Shanxi, el pasado octubre.

En mi último viaje a China fui invitado a visitar y a asesorar a la más destacada de estas granjas, situada en Kunming, al sur del país. La explotación espera completar las cien mil cabras en los próximos cinco meses y se encuentra ligada a una industria que produce leche en polvo, yogur y, en menos cantidad, queso, con la particularidad de que todos sus productos lácteos se venden por Internet en las tres principales ciudades chinas.

Para cubrirla creciente demanda, han decidido construir esa granja que consta de trescientos módulos, con paneles solares en el techo y trescientos animales cada uno, atendidos por dos familias que viven en apartamentos contiguos a la granja, incorporados en el edificio. Los dos silos que pertenecen a la empresa son capaces de producir ochocientas toneladas diarias y están atendidos por seis personas. El ordeño se realiza por maquinaria de diseño propio, dentro del establo, ya que, al contrario de lo que pasa en Europa, la normativa lo permite.

Otra peculiaridad de la granja es que un particular puede comprar una cabra por Internet, o mejor dicho dos, pero no más. Cada animal cuesta seis mil yuanes y, al cabo de seis meses, se les remite a los propietarios seis mil quinientos yuanes por cada una. Desde luego los intereses son considerables pero no permiten una elevada acumulación de capital, debido a las restricciones en el número de animales.

Sin embargo, esta y otras explotaciones tienen algunos aspectos que no son tan fáciles de manejar, a pesar del gran poder adquisitivo del sector. El nivel genético de sus productoras es manifiestamente mejorable pero las restricciones sanitarias hacen imposible la importación de animales vivos y, muy difícil, la de embriones. Cuando ellos visitaron España tuvieron la oportunidad de conocer las razas lecheras peninsulares. Gracias a una gran labor del Ministerio y de FEAGAS, pudieron visitar explotaciones de Murciano-Granadinas, Malagueñas y Floridas. Como consecuencia, intentaron sin éxito importar animales de esta última raza, debido a las restricciones sanitarias. Solo tengo conocimiento de una importación de embriones desde Australia que, si no se acompaña de un incremento significativo de aporte genético, tardará en tener impacto sobre una población local cuyas productoras están aún muy por debajo de las medias europeas.

Inauguración Congreso Internacional Cabra Lechera

El otro aspecto mejorable es la falta de expertos en manejo y sanidad caprina. Es aquí donde nuestros técnicos podrían aportar conocimientos en la organización de las granjas y en la formación de los especialistas. Y tampoco hay que descartarla posible elaboración y exportación de leche en polvo al país oriental, dado los precios que alcanza en el mercado. De hecho existe una industria en la península que lo hace.

Juan F. Capote Álvarez
Dr. en Veterinaria Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA)

 

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